Sé que llevo mucho tiempo sin escribir, pero mi vida últimamente es muy ajetreada. Debido a la Consagración de nuestra Coronación el 11 de j
unio mi esposo, el ya oficialmente Rey de Francia, me hizo un inesperado obsequio: el Pequeño Trianón, un acogedor palacio cerca de nuestra residencia en Versalles.Ya había pertenecido a la “querida” del Rey Luis XV, Madame du Barry a la cual, como ya sabes, no aprecio demasiado. Ahora el Pequeño Trianón es mío y allí encuentro un lugar idóneo para evadirme. Es el mejor regalo que Luis podría haberme hecho y ahora que el está dejando un poco de lado sus aficiones para hacerse cargo de los asuntos del Estado (aunque la caza para él siempre está por encima de todo) yo tengo un lugar donde satisfacer mis caprichos e ir con mis amigas. Tiene todo lo necesario para la diversión de una reina: zoológico, un pequeño huerto, prados verdes donde tomar el sol y salir a pasear… ¡es ideal! Además me estoy encargando de redecorarlo pues los gustos de las antiguas inquilinas no eran
Como ves es mucha presión la que tengo que soportar pero a pesar de que he llegado a cogerle mucho cariño a Luis, no estoy realmente enamorada de él y no me siento atraída por él y mientras él no de un primer paso yo no me veo capaz de hacerlo.
Creo que esto es todo lo que puedo contarte por ahora.
Tuya, María Antonieta.
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Imágenes empleadas:
1-Imagen del exterior del Pequeño Trianón.
2-Imagen de una de las habitaciones del Pequeño Trianón


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